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lunes, 7 de marzo de 2016

SOBRE EL FINAL DE MIENTRAS AGONIZO DE FAULKNER



TERCERA PARTE: HASTA EL MONÓLOGO NÚMERO 59



SOBRE LA FAMILIA Y EL ENGAÑO





Uno de los temas más importantes en esta novela es la familia. Podemos partir de una definición que hace Ángela Marulanda para tratar de ver un poco a la familia Bundren desde otra óptica.


”Un refugio que teje la intimidad entre padres e hijos y se expresan espontáneamente los sentimientos; donde todos pueden ser ellos mismos, quitarse las máscaras, se liberan de las presiones y se prestan mutua ayuda”


Es innegable para quien lea la novela que esta definición se contradice en su totalidad cuando conocemos a fondo a cada uno de los miembros de la familia, porque si de algo está llena la familia Bundren es de máscaras, lo único que conservan es la unión, aunque esta se ve resquebrajada por la partida de Darl y la muerte de Addie. Es una familia por fuera, pero al interior se derrumba lentamente.


El otro gran tema entonces puede ser el engaño, porque cada uno de los personajes con excepción tal vez de Cash y Vardeman están ocultando algo, se rigen por un interés personal, aunque eso implique hacerle daño a un miembro de la familia. El título de la novela rebela desde su inicio que algo oculta Addie y que los demás no son tontos, la infidelidad se respira en una habitación que huele a muerte.


        El título proviene del canto XI de La Odisea, en las palabras de Agamenón: “As I lay dying [otras versiones traducen: “dying though I was”], the woman with the dog’s eyes would not close my eyes for me as I descended into Hades” (“Mientras agonizo, la mujer de los ojos de perro no me cierra los ojos cuando ya desciendo al Hades”).

        “No hay mucha relación entre Clitemnestra [esposa de Agamenón, que lo traiciona con Egisto y que planea su muerte] y la torturada Addie Bundren, la mujer cuya bondad y capacidad de sacrificio junto a su sentido del deber, robustecido incluso por la conciencia de su infidelidad (único aspecto en el que coincide  con la figura de Clitemnestra) actúan como núcleo alrededor del cual la familia Bundren mantiene su cohesión y su unidad” (p.38).


EL FINAL DE MIENTRAS AGONIZO




DARL

“Darl ha marchado a Jackson. Cuando lo metieron en el tren se iba riendo, y riendo seguía cuando lo echaron en el asiento de uno de los vagones. Al verle pasar, la gente iba volviendo la cabeza como si fuesen búhos.
– ¿De qué te ríes así? –le pregunté.
–Sí, sí, sí, sí, sí, sí.
Dos hombres le subieron al tren. Sus chaquetas eran distintas, pero a los dos les hacían un bulto en la parte que queda sobre el bolsillo de atrás del pantalón. Y los dos llevaban afeitado igualmente el cogote, como si los peluqueros que acababan de arreglarlos, y al mismo tiempo, hubiesen señalado el límite a que debía llegar el pelo con una raya como las que Cash marcaba a tiza. « ¿Es de las pistolas de lo que te ríes? –le pregunté–. Di, ¿por qué te ríes así? ¿Es porque odias el sonido de la risa?»”(…) p. 92 Mientras agonizo de Faulkner


El final de mientras agonizo se va a topar con la locura, Darl es el ejemplo del hombre que se quiebra frente a las dificultades, el peso de la familia, de los engaños que conoce, pero que no puede nombrar; todo eso termina por quebrantar la razón de un hombre que intenta mantener la familia unida.


Cash en sus monólogos finales alude también a la justicia, porque Darl al quemar el granero, es decir, dañar propiedad privada está inhabilitado para vivir en sociedad. También hay un asunto clave y es que Anse convence a todos para entregarlo a la policía y posteriormente a un centro psiquiátrico (una manipulación más) porque no hacerlo implicaría pagar la deuda que se generó en el momento en que Darl quemó el granero.


MONÓLOGO DE CASH


“A veces no acabo de ver claro cómo puede haber nadie que se crea con derecho a dictaminar si una persona está loca o deja de estarlo. A veces pienso que ninguno de nosotros está loco completamente, y que ninguno está tampoco cuerdo, hasta que la mayoría de la gente se decide a situarnos a este o al otro lado. Es como si no contara lo que uno hace, si no lo que la mayoría opina de lo que hace (…)

Pero tampoco entiendo bien que nadie tenga derecho a decir quien está loco y quién no. ES como si en cada hombre hubiera una personalidad que está más allá de la cordura y la locura, que contempla las acciones cuerdas o locas de ese hombre con el mismo horror y el mismo asombro”. p. 215 Mientras agonizo de Faulkner



Entre todos construimos una versión de la novela. Claudio resume en gran parte el argumento con su punto de vista “Mientras agonizo puede ser una gran metáfora. El viaje que ellos emprenden para enterrar a Addie no es más que un viaje al interior del alma, al interior de la miseria humana. Una manera de verlo es la siguiente: Anse no se queda con todo, al contrario, al final lo que vemos es un desmoronamiento interior de toda la familia. La podredumbre de este cadáver (Addie) que cada vez  está más putrefacto, cada vez huele peor, se asemeja a las actuaciones de cada uno de los integrantes de la familia, es decir, cada uno se pudre en sus acciones. Es un cuerpo que se pudre al tiempo que cada uno de los integrantes de la familia también lo hacen, en ese viaje que al parecer no es para cumplir una promesa, si no, por una serie de intereses personales.


Por ejemplo, Anse ya tenía una nueva mujer para reemplazar a Addie, una amante; él no desea deberle nada a nadie, pero todo el tiempo está pidiendo  y tomando lo que necesita sin pedir permiso, sin importarle sus hijos y sus conquistas personales. Otro ejemplo es la locura de Darl, él no quiere ver más, por eso no intenta salvar el cadáver del río y ya cansado intenta quemarlo. Al parecer Darl ve todo perdido. El único miembro de la familia que intenta mantenerla unida, que no devela sus secretos, cae por el peso de todo eso.



Faulkner y a la derecha una de sus amantes Meta Carpenter.


El desmoronamiento de Dewey Dell que en busca del aborto se prostituye, pero que también delató a Darl, su hermano, con la intención de mantener el secreto de su embarazo a salvo, ya que el único que lo sabe es aparentemente Darl, aunque en las escenas finales, parece que Anse también lo sabe. Jewel que termina convertido en un hombre violento con una cara que vislumbra el mismo final de Darl, una cara extraña, como de palo.


Alcanzo a ver la novela como una gran odisea, a pesar de la podredumbre de esta familia; también veo algo y es la tenacidad. Esta novela me recuerda El viejo y el mar de Hemingway, el pescador logra atrapar el gran pez, pero  solo lleva los huesos de regreso, producto de su odisea en el mar; él se sobrepone y termina su faena porque se lo prometió a sí mismo. Así la familia Bundren, pese a las dificultades también lo logra, hay que llevar a Addie, así eso les cueste el alma. Hay cierta dignidad en ellos. La venganza de Addie es decirle y hacerle jurar a Anse que la lleve a enterrar, porque ella ya sabía de las dificultades que tendrían, máxime que Anse no gusta de desplazarse (recuerden el monólogo sobre el camino) y vive cómodamente a consta de sus hijos. Addie asume que todos la hicieron sufrir y que ella aunque esté muerta los va a hacer sufrir a ellos. Es más, Addie al parecer sabía que Anse tenía una amante, de ello deducimos que Anse sabía de la infidelidad de Addie y que no es el padre de Jewel.”


De toda esta podredumbre que expone Claudio, sentimos que se salva Vardaman, ya que es un niño. Dewey Dell es tal vez una víctima, Jewel sentimos que pierde la soberbia y logra ser más humilde, eso le permite crecer en la novela, aunque se siente supremamente cansado, al borde de la locura. La locura de Darl es tal vez un sacrificio debido al gran peso que tiene encima.


Otro tema interesante es el de la muerte. Alrededor de los fenómenos naturales, las inundaciones, los incendios. El tema de la muerte puede ser mirado también como un lastre, un peso, con el que hay que cargar, hasta que estemos preparados para dejarlo de lado, para deshacernos de él. También Faulkner involucra al lector haciéndolo parte del viaje, por una serie de emociones que se despiertan al leer la novela.



Otra forma de ver la muerte de Addie es la resiliencia frente a la ausencia de un ser amado y las manifestaciones de cada uno de los personajes alrededor hasta exponer su alma, lo más íntimo. La muerte vista más allá del asunto espiritual es pues una desmitificación de ella misma. El entierro de Addie es casi un asunto práctico, quitarse un mal olor de encima que rápidamente queda en el olvido, para seguir viviendo. La muerte para Addie es una forma de escapar a una familia fractura por las máscaras y los engaños.







martes, 1 de marzo de 2016

SOBRE MIENTRAS AGONIZO



PRIMERA PARTE: PRIMEROS DIEZ MONÓLOGOS






El primer monólogo es de Darl, él presenta a su hermano Jewel caminando detrás, para al final adelantarle y quedar triunfante. Esa rivalidad entre Darl y Jewel nos va a acompañar durante toda la novela. Dos hermanos que representan una batalla primigenia. Este primer capítulo es la antesala de lo que va a ser esa lucha intensa intentando demostrar el gran afecto por su madre.


Desde el primer capítulo ya sabemos que Cash el hermano mayor está haciendo una caja; Cash es un carpintero notable, se toma el tiempo, lo hace de la mejor manera, esa caja es un ataúd, ¿para quién? Es la pregunta inicial.





A medida que avanzan los monólogos nos vamos enterando de cosas que ya el título nos avisaba, “Mientras agonizo” es la historia de la familia Bundren y quien agoniza es la madre (Addie). Esto va a detonar una serie desencuentros y tensiones entre los miembros de la familia. Anse (Padre) es el llamado a mediar en ellos, sin embargo Cash, Jewel, pero sobre todo Darl asumen el roll que el padre está imposibilitado para ejercer. Anse no es un padre ideal, su visión de las cosas es primaria, esto le impide conocer qué piensa cada uno de sus hijos, qué desean, hace lo que su lógica le permite, quiere mantener unida a su familia a toda costa.


De esta primera parte, es decir, hasta el capítulo 10, se deja ver un poco la personalidad de Anse, Jewell, Dewey Dell, pero sobre todo la de Darl, quien extrañamente está al tanto de todo lo que sucede con sus hermanos. Porque aunque la historia de Addie es trágica porque sabemos que va a morir, la vida continua. Dewey Dell (hermana) hizo el amor con Lafe mientras recogía algodón y Darl es el único que sabe su secreto. De esta manera Darl es además un cómplice, está al tanto de que hacen sus hermanos, esa carga extra le pesa, pero con un padre que no sabe que sucede con sus hijos y una madre muerta alguien tiene que tomar ese papel.



SEGUNDA PARTE: HASTA EL MONÓLOGO 35







Ya tenemos claro que la familia Bundren está conformada por Anse (padre), Addie (madre) y cinco hermanos, Cash (27 años) , Darl (25 años), Jewel (18 años) , Dewey Dell (17 años) , Vardaman (El niño pequeño 11 o 12 años)


Esta segunda parte inaugura lo que va a ser la odisea de la familia Bundren. Si la gran historia de mientras agonizo es la familia, el argumento es cómo esa familia se enfrenta a un viaje (metáfora de la vida) que los va a llevar al límite. ¿Será que el último deseo de un muerto vale tanto esfuerzo? ¿Qué mantiene unida a esta familia? ¿Las grietas los romperán en pedazos?


Una de las cosas interesantes de esta segunda parte es como el monólogo de Darl es una especie de presentimiento de narrador omnisciente, algo extraño por la manera en cómo se está contando el libro, pero que deja ver a Darl como algo más que un personaje y es un narrador personaje, porque interviene en la historia. Cuando Darl y Jewel salen en la carreta con el objetivo en mente de ganar tres dólares, saben que no volverán a ver a Addie viva otra vez. Sin embargo emprenden el viaje como una manera de escapar al circo que se teje alrededor de la muerte de Addie; Darl sabe la rabia de Jewel, “todos ahí como buitres, esperando que ella muera” algo así son las palabras de Jewel, tal vez uno de los hijos que mayor cercanía tuvo con Addie. Los tres dólares son necesarios, pero Darl sabe que Jewel necesita respirar, prepararse para lo que viene.


DARL

Padre está en pie, junto a la cama. Desde detrás de su pierna, Vardaman escudriña: su cabeza es redonda, y redondos también sus ojos; tiene la boca en trance de abrírsele. Ella mira a padre; diríase que toda su flaca vida se le derrama en los ojos, urgente, irremediablemente.
–Es a Jewel a quien busca –dice Dewey Dell.
–Mira, Addie –dice padre–, él y Darl han ido a traer otra carretera. Pensaban que tendrían tiempo. Que tú los aguardarías y que esos tres dólares, además... (…)

Padre respira con un sonido tranquilo, ronco, mascando tabaco entre sus encías.
–Sea lo que Dios quiera –dice–. Ahora me podré comprar la dentadura.

A Jewel le cuelga el sombrero laciamente sobre la nuca, canalizando el agua hacia el empapado saco de arpillera atado sobre sus hombros, mientras que, con los tobillos hundidos en el arroyo de la cuneta, hace palanca con una escurridiza tranca sobre un madero podrido como fulcro, en el eje de la rueda. «Jewel –le digo–, madre ha muerto. Jewel, Addie Bundren está muerta.» p.20

La muerte de Addie la esperan todos de alguna manera, pero Vardaman es el único que al darse cuenta que su mamá murió reacciona de manera violenta, culpando al médico que vino en último momento. Las lágrimas de Vardaman se mezclan con la lluvia, que avizora que el viaje a Jefferson no va a ser nada fácil.


El monologo 23 narrado por Darl es el comienzo del viaje. Anse junto a Vardaman y su hija Dewey Dell, Cash atrás sentado en la carreta, Darl sobre el ataúd y Jewell al frente en su caballo.




La odisea, llevar a Addie a su pueblo natal Jefferson, con el agravante de que hace poco una gran tormenta derribó los puentes que los comunican con esta ciudad. Los acompaña la zozobra, pero también un cadáver de tres días que añora ser enterrado. Los buitres vuelan en círculos en el cielo esperando un descuido humano.


Esta segunda parte además tiene algo muy bello y es el monologo 32 narrado por Darl donde a manera de microcuento Darl nos cuenta como Jewel consiguió un caballo pura sangre. Entre el misterio, pero también el engaño. Asunto clave en esta novela donde todos ocultan algo.

DARL

“Esa noche vi a madre sentada en la cama en que Jewel dormía, en la oscuridad. Lloraba fuerte, tal vez porque tenía que llorar tan bajo; tal vez porque sentía acerca de las lágrimas lo mismo que sintió sobre el engaño; y se odiaba porque lloraba, se odiaba porque tenía que llorar. Y entonces supe lo que supe. Llegué a saberlo ese día tan claro, tan claro, como llegué a saber lo de Dewey

Dell aquel día.” p.48

domingo, 24 de enero de 2016

SOBRE LA HIJA DEL SEPULTURERO DE JOYCE CAROL OATES

¿Cómo salvarse cuando la vida está en contra nuestra? Un padre que te está lastimando física y psicológicamente debido a la impotencia para salvar a su familia de la miseria, una madre indiferente y dos hermanos llevados al límite, completan la familia de Rebecca Schwart, la hija del sepulturero.




Desde luego, la guerra le cambia la vida a esta familia de judíos, escapar de la muerte nunca es sencillo, más cuando el país al que llegas te maltrata de formas inimaginables. Abandonar el país de origen debido a la guerra ya es difícil, pero ser inmigrante lo es mucho más, sobre todo si a nadie le interesa si vives o mueres.  Sin poder escapar, la rabia, la locura, se apodera de esta familia que no encuentra otra manera para defender su cultura.

“¡Maldición, cómo lo irritaba! Una criatura extraña de piel oscura, aceitunada, como la suya. Aspecto de gitana. Hermosos ojos oscuros y luminosos. Ojos que nada tenían de jóvenes. Anna era la culpable, vagamente Jacob culpaba a Anna por la niña. No es que él no la quisiera, por supuesto. Pero, quién sabe por qué, en una familia a una madre se le culpa a veces, sencillamente por dar a luz.
¿Otro hijo? No lo soporto. No.
En la litera empapada en sangre, en aquel “camarote” sin ventanas de indecible suciedad. Qué fácil habría sido asfixiar a la recién nacida” p. 194
Este pasaje también muestra la impronta con la que nació Rebecca, el hijo no deseado, el que fácilmente pudo haber muerto.

Para la madre de Rebecca la indiferencia fue su camino, se abandona en espera de lo inevitable. Sin embargo, a su padre la locura lo salva. Si le das una escopeta a un loco tienes dos opciones, que le haga daño a alguien o que se haga daño a sí mismo.

La guerra lleva a esta familia a EEUU, donde cualquier trabajo va a ser importante; sepultar muertos les va a permitir sobrevivir en un país extranjero. Pero la discriminación va a pesar tanto que los dos hermanos de Rebecca no resistirán y terminaran delinquiendo, escapando del padre, de la esvástica que los marca.

Lo más increíble es que la hija del sepulturero se sobrepone al maltrato psicológico, a la indiferencia de su madre, a la soledad, a que no tuvo niñez. El azar es tal vez el mejor amigo de Rebecca y sobre todo la muerte de sus padres, porque le va a permitir conocer un mundo que le estaba vedado, ella solo conocía el mundo que sus padres le mostraron, es decir, carecer de todo.

La posibilidad de salir del cementerio, de que una tutora la quiera, que un hombre se enamore de ella, le va a mostrar otra faceta del mundo, incluso le va a devolver la capacidad de soñar, la que había relegado el día que su padre quería quemar el diccionario que había ganado en un concurso de deletreo en la escuela. Aunque es desconfiada, calculadora, también es valiente al enfrentar la adversidad, en eso se diferencia de sus padres.



Joyce Carol Oates


Esta novela está llena de giros inesperados, de situaciones fuertes, tristes, pero sobre todo de esperanza.

Un elemento que pasa un poco desapercibido es la música, ya que el gusto siempre estuvo en Rebecca desde pequeña. La radio que compró su padre cuando era niña le va a permitir entretenerse  escuchando música. Su hijo va a ser un poco la prolongación de ella misma, va incentivar en él un gusto que sus padres le negaron, el piano; esta se convierte en una razón para continuar su vida. En ese camino obras como el Impromptu n °3 de Schubert o Appassionata de Beethoven, crean a un momento de tranquilidad en la vida de Rebecca. Su hijo se convierte en un estudiante de piano apasionado, llevado de la mano del padre adoptivo que también es pianista.









Otro elemento interesante es el manejo del tiempo. Con increíble maestría Joyce Carol Oates introduce la novela con un monólogo que da cuenta de elementos de gran importancia para la historia, cosas como la muerte del padre, el recuerdo de su niñez, pero sobre todo el recuerdo del padre. En el segundo capítulo sabemos que Rebecca está casada y que camino a su casa un hombre le persigue. Este último elemento no va a tener importancia hasta muy desarrollada la novela. Pero al llegar al tercer capítulo Rebecca es una niña que está en un barco junto con su familia rumbo a Estados Unidos. No volveremos a saber de su hijo hasta mucho tiempo después,  porque Joyce Carol antes de continuar esa historia, nos va a contar como es la familia Schwart, desde la visión del padre en la primera parte, pero siempre desde la mirada distante de la niña Rebecca sobre la que recae la historia después de la muerte de sus padres.


                                                                                                                     Joyce Carol Oates


En conclusión, esta es una hermosa novela, hace tiempo no leía algo así. Esta autora queda en mi lista de autoras favoritas, quedo a la espera para leer algo más de ella.